Entrevista a William Gibson 
por Ernesto Priego


William Gibson. 
entre límites: De la realidad y el lenguaje.

Ciberespacio: Palabra original de William Gibson en su novela Neuromante, sobre redes de equipos informáticos en el cerebro. Esta palabra se utiliza actualmente para describir la gran cantidad de recursos e información que hay en Internet: "Es una alucinación consensual experimentada diariamente por millones de legítimos operadores en todas las naciones..una representación gráfica de información proveniente de todas las computadoras del sistema humano. Una complejidad inimaginable..",advierte un programa para niños activado en una escena de la novela.

Es la hora del crepúsculo y salgo por las escaleras del metro hacia la tarde del lunes. Mientras subo, un hombre de edad indefinida, con un estómago sobresaliente que se le escurre sobre las piernas, la piel del rostro reflejando brillosa el sol enfermo de allá arriba, muestra una pierna elefantiásica carcomida por el herpes. La herida, a flor de piel, tiene el color del agua Clight de durazno de los anuncios del camión. El sujeto la expone a mitad del camino, como si quisiese meterle el pie a la multitud indefinida que se vomita desde el centro de la tierra y hacia la calle, mientras con una mano, poblada por un vello oscuro e hirsuto agita una tasa de latón color azul. Camino entre los puestos donde se fríen carne de hamburguesa y salchichas envueltas en tocino, la M enorme de McDonald´s, inmutablemente amarilla, ilumina el panorama. El fondo es un cielo que se respira granulado, casi tangible. Una nata de color indistinto cubre democráticamente a cientos de Volkswagen de distintos modelos, autos de procedencia japonesa, un par de BMWs del mismo color metálico, incluso a aquél Mercedes negro con la espigada antena en la cajuela posterior. Sigo caminando, curiosamente (en serio) con la edición pocket de Neuromancer, cuando unos gritos en lengua oriental me obligan a voltear hacia una cortina de acero que cae, con un ruido oxidado y herrumbroso, en el pavimento. Un par de muchachas vestidas con traje de geisha ponen candados a la puerta de metal que protege su tienda de souvenirs japoneses. El tamagotchi que uso de llavero empieza a llorar porque la terca de Jimena se puso necia en reactivarlo hoy por la mañana. Lo juro. En mi pantalón, late el cassette que contiene la voz de William Gibson, y ya quiero llegar a la casa para prender la computadora y empezar a escribir.

Para cualquiera que vive en la ciudad de México leer tus textos es confirmar la realidad..

Ustedes son mi público ideal, porque yo escribo para quien entiende precisamente eso. El que crea todavía que lo que yo escribo es ciencia ficción está viviendo en el pasado. Yo funciono en ese espacio en blanco entre las distintas percepciones de la realidad. Aunque ya había estado en Puerto Vallarta antes, esta es la primera vez que estoy en la ciudad de México. Yo no había ido a Japón cuando escribí Neuromancer... 

Pero, ¿y la Zona Rosa? La descripción que haces en Virtual Light...

(interrumpe) De hecho esa descripción la hice con la ayuda de un guía de turistas y un montón de imágenes mentales que yo tenía de aspectos diferentes de la vida nocturna mexicana que ya había yo visto. Fue muy divertido escribir esa parte. Es difícil errar cuando se trabaja con ese tipo de material, cuando estás tratando con un fenómeno global. Si cambias los nombres de las calles el mismo pasaje podría funcionar igual de
bien para Tokio. Si lo piensas la gente vive todo el tiempo en una gran zona urbana. Sólo se transfieren de una hacia la otra, pero nunca experimentan un verdadero shock cultural. Es lo mismo en cualquier parte del mundo, una ciudad es como una burbuja de la comunicación global. Uno puede volar aquí a México y estar completamente aislado en un hotel y sentirse super bien.

Cuando llegaste a la ciudad en el avión, ¿no pensaste en la primera línea de Neuromancer, "The sky above the port was the color of television, tuned to a dead channel"?

Claro, ésa es una de las razones por las que quería venir... la ciudad de México aparecerá sin duda en mi próxima novela. Nunca se qué es en lo que va a resultar una de mis novelas. A veces llego a casa después de un viaje y empiezo a escribir y descubro cosas de las que no me di cuenta cuando las estaba viviendo.

¿Lara Croft? ¿Alguna vez pensaste en algo así?

Tuve mucha suerte ; cuando empecé a escribir ciencia ficción ese tipo de tecnología fue el material que escogí. Lo veía como la zona donde el cambio tenía más probabilidades de emerger. Vi la tecnología de ese tiempo y supe que ésa era la dirección que tomaría el mundo, así que decidí escribir sobre eso. En gran parte creo que fue una predicción afortunada. Las cosas han cambiado en la misma dirección; no en el mismo modo en que yo lo habría imaginado, pero ahora veo a Lara Croft y digo: "bueno, yo tenía razón".

Se te ha identificado una y otra vez con el llamado cyberpunk...

Sí. Se me asoció con un grupo de escritores en los Estados Unidos que fueron etiquetados "cyberpunk" por los medios de comunicación. Nosotros no inventamos la etiqueta. Ni siquiera sé lo que significa "cyberpunk". Pero sí se que puedes ver un video y decir: 'es muy cyberpunk'. Creo que se trata de un sabor de la cultura. No se si tenga validez política o sociopolítica ahora o en el siglo XXI.En realidad no pienso mucho en eso.

¿Cuál es tu relación con Brian Eno, con la música?

Eno es un amigo y nos encontramos de vez en cuando. Ultimamente estoy escuchando a lo que llaman en Estados Unidos "alternative country", que es una especie de música country onda Nashville reinterpretada por un montón de niñitos  alternativos. Es muy interesante. En mi nueva novela se asume que toda la música pop es música country en un modo muy extraño...

¿ Ves en la inteligencia artificial un reto para la mente humana ?

No pienso en eso mucho. Sin duda habrá confrontación. La inteligencia artificial es
inteligencia humana. La distinción que hacemos entre ambas pronto será muy arcaica, muy segunda parte del siglo XX. El conflicto será más bien socioeconómico, porque habrá quienes puedan pagarse un aumento de inteligencia mediante la tecnología. Este es el conflicto existente entre los que pueden tener una computadora y los que no.
Habrá confrontación, pero no como un 'acontecimiento' histórico, no como un momento
hollywoodense, en el que todos digan '¡Aaaah!'. Estamos ya en esa confrontación, cada vez más y más.

Arthur C. Clarke, Issac Asimov, Ray Bradbury, Philip K. Dick...

Ellos son los abuelitos de la ciencia ficción. Yo soy de un pueblito en el sur de los Estados Unidos. Y de ahí viene la ciencia ficción. Yo vengo de la ciencia ficción. Pero no creo hacer lo que ellos hacían. Y yo se que ellos saben que yo no hago lo que ellos hacían.

Ya has mencionado que para ti la tecnología es neutral...

Si. Pero lo que es más importante es que el cambio se produce mediante la tecnología, pero no es un cambio planeado. La legislación siempre está tratando de estar al corriente de los cambios tecnológicos. No hay manera de volver atrás. No podemos detenernos. Ya saltamos de la cima. Y puede que no haya fondo.

¿Es igual con las drogas, no podemos volver atrás, no podemos detenernos?

Necesitamos reconocer que el uso de las drogas es una actividad humana antiquísima. No soy un tipo simplista pro-drogas. Pero se que lo que estamos haciendo ahora, la llamada "guerra contra las drogas", sólo alimenta más y más el tráfico ilegal.
Necesitamos un nuevo paradigma.

¿Has pensado en escribir utilizando un software para hipertexto?

No he pensado en ello aún. Todavía me gusta escribir así, una palabra tras otra. Muy secuencial.

¿Y la poesía?

La poesía es fundamental para mi. En mi vida jamás me he encontrado con un escritor de ciencia ficción que valore la poesía tanto como yo. Para describir algunos de los estados sobre los que escribo necesito una prosa que se aproxime a la poesía, una prosa que se aproxime a los límites del significado, que es lo que creo que hace la poesía: transgredir el mismo límite del lenguaje."

Los clicks de la cámara de Malena siguen sonando aun terminada la entrevista. Gibson se levanta, encorbado, increíblemente delgado, mientras continúa tosiendo, y acepta posar para más fotos para Planeta X y Rolling Stone. Toma un vaso de agua sin siquiera mirarle con descuido. William Gibson camina por los pasillos del Camino Real y tampoco voltea a ver el cráter azul que funciona como mar artificial, sus olas levantándose cansadas hacia el firmamento de la urbe.


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